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El origen geográfico se sitúa en Weimar provincia de Alemania.
Hacia 1810 el Gran Duque Carlos Augusto impulsa el desarrollo de
esta raza. Fue en Alemania que el Weimaraner empezó a
desarrollarse como un perro multipropósito: guardián y animal de
compañía. Fundado el Club del Weimaraner la crianza de la raza
se rige con reglas muy estrictas para la crianza, por ejemplo
los ejemplares solo podían ser adquiridos por los socios del
mismo.
Particularmente vivaz, el Braco de Weimar es un perro de buena
constitución, de tamaño bastante grande.
La cabeza, en buena
proporción con el resto del cuerpo; trufa color encarnado
oscuro, grisácea en la parte superior, Stop apenas pronunciado.
Ojos de color ámbar o bicolores azul-ámbar; orejas de buena
longitud, de implantación alta. La cola es cortada en el primer
a un tercio por la raíz. La alzada es de 59 cm. a 70 cm. en los
machos y en las hembras de 57 cm. a 65 cm. Su pelaje es suave,
corto y liso, de color definido que va desde el gris oscuro al
color gris plata. Las patas son musculosas, relativamente
largas. Hombros largos y bien angulados.
Optimo cobrador y sabe seguir perfectamente el rastro de la
presa herida. Se lo adiestra con bastante facilidad, de buen
olfato y un gran afecto por el amo, a lo que se agrega una
cierta desconfianza hacia los extraños.
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