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Su
primera mención data del año 391, en un mensaje del cónsul
romano Quintus Aurelius Symmachus a su hermana Flavia, en el que
agradece los perros lobos irlandeses. Tuvo su mayor esplendor
entre los siglos XII y XVI, en la época de las grandes cacerías.
Fue muy solicitado y exportado al exterior. Con la extinción de
los lobos en las islas Británicas, el interés por ellos
desapareció. En 1862, el inglés Graham reunió a los pocos
sobrevivientes de la raza prácticamente desaparecida y los cruzó
con deerhound y dogos alemanes, dando origen a la actual.
Los machos miden entre 80 y 120 cm de alto y pesan entre 40 y 50
kg. Suelen ser de color gris, rojo, blanco, corzo y pajiza, y de
pelaje denso y áspero.
Actualmente no tienen un uso específico y suelen emplearse como
perros de compañía ya que son de carácter tranquilos, agradable
y sociable, y se relacionan muy bien con los niños.
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